El Control y la Perspectiva son un Camino

Camino control y perspectiva“Las habilidades que usted adquirió anteriormente pueden no ser las habilidades necesarias para llegar a donde necesita ir”. (Michael Watkins)

Laboralmente comparto con directivos, de hecho soy uno  de ellos. En mi experiencia he visto como buenos profesionales han sido promovidos a cargos de mayor responsabilidad. He visto de cerca como algunos de ellos han logrado adaptarse a los nuevos desafíos y he visto como otros han fracasado. No todos logran   triunfar en el nuevo escenario al cual han sido promovidos. ¿Qué factores hacen que un buen profesional triunfe o fracase al ser promovido a un nuevo cargo?  Las respuestas son múltiples. De hecho Michael Watkins desarrolla muy bien este tema en How Manegers Become Leaders. Por mi parte en  esta entrada quiero exponer una:  Los buenos líderes están siempre  aprendiendo y adaptándose, tomando control de sus asuntos y perspectiva en su vida personal y profesional.

 

Buenas intenciones con malas elecciones

Un directivo no  puede pretender tomar buenas decisiones en los diversos contextos sólo con buena voluntad y con lo aprendido en experiencias anteriores. Actuar así puede transformar el espacio de trabajo en un terreno pantanoso del cual resulte muy difícil salir. Veamos algunos ejemplos:

  • Para un directivo un correo sin leer puede no ser gravitante. No atender en un día el correo es un problema, pero varios días sin procesar  la bandeja de entrada es  activar   bombas de tiempo a discreción.
  • Comenzar la jornada de trabajo revisando el correo es un error. Pero organizar el trabajo en la medida que se abren los correos es síntoma de falta de propósitos y de agenda personal.
  • Escuchar en una entrevista o en una reunión es correcto. No tomar nota de lo acordado es temerario.
  • Tener un cuaderno de apuntes es buena señal, no procesar la notas es peligroso . Pero no tener un sistema de seguimiento de compromisos y tareas es nefasto.
  • Tomar decisiones es bueno, decidir movido por el entusiasmo o el desánimo, por aprobación o desaprobación de los demás, no es aconsejable. Pero decidir sin tomar en cuenta el aporte que se quiere hacer en la organización es perderse en el bosque de los  diversos intereses.
  • Trabajar comprometido con el corazón y la mente es bueno. Postergar el  tiempo personal por compromisos laborales es altruista pero sacrificar sistemáticamente a la familia, la salud y otros intereses por el trabajo empobrece y apaga la alegría del alma.

 

Los desafíos del Directivo.

El día de un directivo es intensa, comienza  antes de las ocho a.m. y termina después de las 18.00 hrs. Una jornada puede llevar entrevistas, revisión de documentos, preparación de informes, reunión de equipos, llamados telefónicos, interrupciones, interrupciones e interrupciones. Sin contar la cantidad de correos electrónicos que se acumulan en la bandeja de entrada. Aquí nace el primer gran desafío del directivo: tener bajo control todos sus asuntos, siendo proactivo en los diversos frentes abiertos, distinguiendo las señales de los ruidos,  decidiendo en que asuntos va “a tomar el toro por las astas” y cuales va a delegar; que asuntos  va a dejar “incubando”, cuales serán archivados o cuales simplemente no se tratarán. El segundo gran desafío,   tiene que ver con la contribución de valor para la institución. Esto en  palabras de Peter Drucker, sería que  ellos aprendan a ser eficaces tomando buenas decisiones que impactan en la ejecución   y en  la obtención de buenos resultados para su institución.  Para esto, ellos crean y animan diversos proyectos que van dando vida y perspectiva a la institución.

 

La Efectividad se aprende

Afortunadamente la historia directiva no comienza con nosotros y hay muchos evangelistas de la organización personal, de la  gestión del tiempo, de la eficiencia  y efectividad personal.  David Allen es el padre de muchos de ellos y   lidera una metodología propia basada en la observación, acompañamiento y sistematización de sus experiencias con  directivos y ejecutivos estresados por los diversos desafíos de sus trabajos.  Este método destinado para hombres y mujeres de la sociedad del conocimiento que aspiran a tener control y perspectiva en sus vidas, tanto en lo personal como en lo profesional. Este método lo bautizó Getting Things Done (GTD) y fue el título de  su primer libro. Esto se puede traducir  como hacer las cosas. Ahora bien, este  libro de Allen fue traducido al español como Organízate Con Eficacia, Máxima productividad personal sin estrés.

Por lo anterior, habiendo un método probado no importa  que tan malas son tus prácticas de gestión personal sino cuanta disposición  tienes para desaprender de lo que sea necesario  para aprender nuevos hábitos que te alejen de la zona de confort para llevarte a la zona de aprendizaje. En otras palabras, lo importante  no es cual es tu situación actual sino cual es lugar al cual quieres llegar.

Desde que Allen publicó su libro, profesionales de distintas industrias han hecho el camino que lleva a un estilo personal con menos estrés, con mayor control del mundo personal y con mayor perspectiva en su vida.

Iniciamos un nuevo camino

Con este artículo comenzamos  una serie de publicaciones destinadas a directivos que se animan a salir de su zona de confort y están disponibles para desarrollar sus competencias personales  buscando incrementar la efectividad personal y la contribución original a sus organizaciones mediante la metodología GTD.

Imagen Camino de Santiago Flickr

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El Control y la Perspectiva son un Camino

Mejora tu Efectividad, Fortalece tu Sentido

 

picar piedras construir catedral

¿Qué sentido tiene hacer lo que haces ?

Un  cuento tradicional nos ilustra el fondo de la pregunta.

Un transeúnte se detuvo un día ante una cantera en la que trabajaban  tres compañeros. Pregunto al primero:

-¿Qué haces amigo? Y este respondió sin alzar la cabeza:

-Picando piedras.

Preguntó al segundo:

-¿Qué haces amigo?

Y el obrero acariciando el objeto de su tarea le dijo.

-Ya lo ves, estoy tallando esta hermosa piedra.

Preguntó al  tercero:

-¿Qué haces amigo?

Y el hombre, alzando los ojos  llenos de alegría exclamó:

-¡Estamos   edificando una catedral!
Si hacemos una analogía entre este cuento y nuestro trabajo.  ¿qué respuesta daríamos?

¿Estamos picando piedras o construyendo una catedral? Si nuestra respuesta se acerca más a la primera es una señal que nuestra visión es débil.

No podemos pretender tener éxito en lo laboral si en  personal no hay un sentido por el cual valga la pena el  esfuerzo y la resiliencia. Pretender trabajar sin tener un sentido trascendente es equivalente a una actividad de  picar piedras. Y lo que sería  peor, hacer del trabajo una proyección de  frustraciones personales, lo convertiría en un espacio para “patear piedras”.

En la metodología GTD, la productividad personal se aborda desde dos dimensiones: control y perspectiva. Por un lado, el control permite el dominio de la situación actual y favorece el logro de resultados con el buen uso de los recursos.  Es decir,  el logro de la eficiencia personal. Por otra parte, la perspectiva permite  el logro de los objetivos a corto, mediano y largo plazo. Es decir, logro la eficacia personal.

Ahora bien, dando por supuesto la eficiencia y la eficacia personal, hay un dimensión que  enriquece la praxis en la productividad personal. Esta dimensión es el sentido y la trascendencia en lo que hacemos. Fue Viktor Frankl quien levanto su voz para señalarnos que  la búsqueda de sentido es una de las tareas claves de nuestra existencia. Pues, podríamos tener todos los medios, incluso la fama y el éxito social, pero sentirnos vacíos por dentro.  Lo primordial es estar dirigido o apuntando hacia algo o alguien distinto de uno mismo. Hacia un sentido que cumplir, una causa a la cual servir, o una persona a la cual amar, eso es lo que da verdadero sentido a la vida.

Encontrar el propio sentido tiene tremendas consecuencias para nuestra productividad. Pues, podríamos trabajar como obreros en una cantera con el único objetivo de ganar dinero para comer y vestirnos. Pero también podríamos  trabajar en la misma cantera con la ambición y la pasión de construir una catedral. En otras palabras,  trabajar es una actividad  que no sólo nos permite lograr los objetivos de una institución, y los objetivos personales. Además nos permite trascender y construir algo mucho más grande que una piedra bien tallada.

 

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Nuestras Áreas de Responsabilidad

balcon Llegar a la mitad de un año es una oportunidad de tomar altura. Subir un peldaño más sobre las tareas del día a día y sobre los proyectos que llevamos a cabo.Se trata de subirnos al balcón para mirar la obra que esta en escena, o tomar distancia para tomar una gran foto panorámica de como transcurre nuetra vida. Día a día nos sumergimos en las cruzadas de nuestros proyectos y compromisos sin detenernos a analizar cuan alineados están estas acciones con el quien soy y con el  quien quiero ser. Si bien es cierto el mérito de la metodología GTD es la organización del día a día, su autor David Allen no olvida la visión global. A  esto le llama perspectiva, y sus niveles son:

  • 50.000 pies: tu visión de la vida en su conjunto
  • 40.000 pies: tu imagen de futuro a 3-5 años
  • 30.000 pies: tu imagen de futuro a 1-2 años
  • 20.000 pies: tus áreas de responsabilidad
  • 10.000 pies: tus proyectos

Por lo anterior, de vez en cuando es conveniente mirar nuestra vida con altura. Para esto, un primer camino es observar nuestros compromisos. Aquí nos ubicamos en el segundo nivel de 20.000 pies de altura según Allen. Las áreas de responsabilidad son los diversos ejes alrededor de los cuales gira nuestra vida y en torno a los cuales tenemos diversos compromisos. Fundamentalmente podemos agrupar dos grandes áreas de responsabilidad: personal y laboral, que se pueden subdividir en otras.

Haciéndonos preguntas claves tales como ¿Cuáles son tus grupos de interés tanto en el ámbito personal como laboral?  ¿que compromisos tengo? ¿Qué responsabilidades tengo? ¿Con quienes? Podrás visualizar tus áreas de responsabilidad. En mi caso, por ejemplo, como padre y esposo tengo  diversos compromisos con mi familia. Como profesional tengo diversos compromisos con mi equipo de trabajo y colaboradores.
Con este análisis, podemos encontrar otras áreas de responsabilidad tales como: salud, deporte, educación de los hijos, formación continua, finanzas personales, espiritualidad, cuidado de los padres, entre otras. Te recomiendo escribir todas estas áreas para tener esta visión del bosque en lugar de ver solo árboles
Ahora bien, puede suceder que al hacer esta revisión de áreas de responsabilidad te des cuenta que hay algunas que están descuidadas o que te gustaría desarrollar más. Para esto, puedes crear proyectos pertinentes, para lograr tus propósitos y mantener el balance de tu vida tanto en lo personal como laboral. De este modo,  al revisarlos periódicamente en relación a tus intereses y compromisos, podrás crecer de manera integral.
Para concluir te invito a elaborar la imagen de  la escena de tu vida presente subiéndote al balcón de tu conciencia.. Escribe tus áreas de responsabilidad. Para esto una técnica  básica es el mapa mental con papel o lápiz o con alguna aplicación Online. Les comparto una imagen con mis áreas de responsabilidad.
mis áreas de responsabilidad

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